miércoles, 26 de noviembre de 2014

MENOS MÉDICOS Y MENOS MAESTROS

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  26 de noviembre del 2014)

Sonría, por favor. La Xunta anuncia que la oferta de empleo público crecerá el año próximo un 13 por ciento y eso, naturalmente, es un signo de recuperación. O, al menos, de que las cosas van un poco mejor que el año pasado.

¿Un poco mejor? ¿O tendríamos que decir que, según esas previsiones, van a ir un poco menos mal que el año pasado? La sonrisa se nos va borrando cuando avanzamos un poco en las previsiones del gobierno autonómico para el 2015. ¿Mejora? No se puede negar, porque en los tres últimos años por cada diez médicos o maestros que se jubilaban entraba uno. Y eso significa una disminución muy notable en plantillas de profesionales tan necesarios.

El año próximo, la Xunta prevé que por cada diez jubilados se incorporarán cinco. Hombre, vamos mejorando. Pero la realidad es que se quedarán sin cubrir otros cinco de cada diez. El boquete sigue aumentando, aunque a menor ritmo que en años anteriores.

Es previsible, por tanto, que haya más problemas en las aulas, en los hospitales y en los centros de salud. A esas vacantes se sumarán las lagunas que se producen a la hora de cubrir bajas por enfermedad, maternidades o vacaciones, con toda una rueda de contrataciones por días o incluso por horas y una rotación por las consultas y los hospitales de profesionales desconocidos para sus pacientes.

Y para que no nos acusen de demagogia, no diremos que, mientras esto ocurre, siguen rechazándose propuestas de elevar los impuestos a las rentas más altas, sigue sin considerarse necesario que los parlamentarios justifiquen en qué gastan el dinero público cuando viajan y continúan a paso de tortuga las medidas para reducir asesorías y consejos varios y tantos de los denominados chiringuitos de la Administración.

Al menos crece la oferta de empleo público. Sonría, por favor.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿A ESTO LE LLAMAN TRANSPARENCIA?

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  19 de noviembre del 2014)

Vaya un acuerdo el de ayer en el Congreso de los Diputados. Como habían surgido dudas más que razonables sobre el uso que algunos parlamentarios hicieron de esa prebenda de viajar a cuenta del Estado sin necesidad de justificar gasto alguno, los grandes partidos han llegado al acuerdo de hacer públicos datos de esos viajes. Pero sin nombres, solo cifras globales, y tomándoselo con calma: lo harán cada tres meses.

Y a eso le llaman transparencia. El presidente del Congreso argumenta que como algunos viajes tienen carácter reservado, no debe hacerse público ninguno. Perfecto. Es como si se decide no informar de toda la actividad de la cámara porque haya alguna comisión cuya temática deba ser reservada por naturaleza.

Transparencia es que los diputados y senadores justifiquen los gastos que realizan con dinero público. En las empresas existen desde siempre las notas de gastos y nadie se escandaliza. Sería lógico que se reserve el dato cuando la naturaleza del viaje así lo aconseje y lo refrende el órgano que la propia cámara decida. Pero la reserva como excepción, como norma la publicidad de lo que se hace con el dinero de todos.

En  un momento en que los políticos aparecen en las encuestas como uno de los principales problemas del país, cuando son el instrumento para solucionarlos, toda transparencia es poca.

Eso, si quieren recuperar el crédito, la confianza y el apoyo popular. Que, vistas las pegas que ponen, surgen muchas dudas.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL PODER DE PODEMOS

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  5 de noviembre del 2014)

Tenemos un presidente del Gobierno que jamás pierde la calma, pase lo que pase. Pueden estar en la cárcel cargos importantes de su partido, puede permanecer la Diputación de León gobernada desde una celda semanas y semanas, pueden saltar al primer plano de la actualidad casos de corrupción casi todos los días, que el presidente es capaz de acudir a un congreso de empresa familiar y no referirse al asunto del que habla todo el mundo. No se inmuta ni aunque en el propio congreso que clausura se haga una encuesta interna en que se pedía valorar la situación política en una escala de 0 a 9 puntos y el resultado es de 0,8.

Claro que hay quien puede confundir esa tranquilidad con frialdad e incluso con insensibilidad. Especialmente aquellos que se fijan en noticias que se empeñan en contradecir el discurso oficial sobre lo bien que nos va. Por ejemplo, que en octubre volvió a subir el paro, aunque un poco menos que el año pasado, pero muy lejos de lo necesario para que baje con rapidez de los niveles escandalosos en los que está. O que también en octubre creció un poco la afiliación a la Seguridad Social, pero menos que el año pasado. O que Bruselas ha rebajado la previsión de crecimiento para el próximo año.

Ni la ralentización del tímido crecimiento frena su discurso optimista sobre la economía ni el continuo desfile de dirigentes de su partido por los juzgados le hace ir más allá de una formal petición de perdón, mientras su número dos en el partido asegura que ya han hecho todo lo que estaba en su mano. Será porque han dado de baja en el partido a unos cuantos destacados militantes detenidos, aunque otros imputados como la alcaldesa de Alicante sigan en su puesto y salgan en la foto saludando al Rey. O porque en el último Consejo de Ministros aprobasen la creación de un centenar de plazas de jueces, aunque luego algunos expertos puntualizasen que los jueces ya estaban trabajando y lo que se hizo fue crear la plaza. O presumen de cerrar en Galicia medio centenar de chiringuitos dependientes de la Administración como medida de ahorro, pero el ahorro real se quede en el 1%.

Mientras, Podemos sigue creciendo a velocidad de vértigo. Algunos gurús afirman que es un espejismo fruto del cabreo ciudadano por la crisis, pero que a la hora de la verdad los electores preferírán opciones serias con programa a experimentos en rodaje con menos de un año de vida, sin organización y con un programa improvisado.


Claro que si en menos de un año han llegado donde están, a lo mejor consiguen organizarse y pergeñar un programa creíble antes de las generales.

miércoles, 22 de octubre de 2014

LOS VIRUS QUE DESTAPÓ EL ÉBOLA

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  22 de octubre del 2014)

Hoy tenemos que felicitarnos todos porque Teresa Romero ha superado el ébola. Seguro que algunos empiezan ya a ponerse medallas por el éxito alcanzado. Quienes las merecen son los profesionales sanitarios que la han atendido con riesgo para sus vidas y la propia Teresa, por su presencia de ánimo y calidad humana, pese al calvario sufrido, que aun no ha acabado del todo, aunque le haya ganado la batalla al virus.

No hay, por fortuna, ningún enfermo de ébola en este momento en España. Pero una veintena de personas siguen aun internadas en el Carlos III, por un riesgo de contagio que en la mayoría de los casos no debería haber existido, si la asistencia a Teresa hubiese sido más ágil y si se hubiera hecho caso a los profesionales de la enfermería que habían denunciado ya meses antes la falta de formación y de información a la hora de enfrentar un posible caso de ébola. No se puede olvidar que el consejo general de la enfermería sigue denunciando aun carencias graves. Carencias que suponen un riesgo claro para los profesionales que pasan más tiempo con los enfermos y realizan las tareas con mayor peligro de contagio.

Es hora de adoptar las medidas que aun no se adoptaron en la dimensión necesaria. Sanitarias y políticas. Es indefendible que siga al frente de la sanidad en la Comunidad de Madrid una persona que ha ofendido de forma reiterada y contumaz a los profesionales que dirige en la persona de Teresa Romero Y qué decir de una ministra desautorizada primero por sus silencios y después por el propio presidente del Gobierno, que se vio en la tesitura de encargar a la vicepresidenta que remediase la inacción que estaba provocando una enorme alarma entre los ciudadanos.

El virus del ébola está erradicado, por ahora, de España. Lo han logrado los profesionales pese a la escasez de medios y de un Gobierno que reaccionó tarde y mal. Un Gobierno que tiene que enfrentarse a otros virus que destapó el ébola. Los virus de la desinformación, de la apatía y de la desconexión con los ciudadanos a los que se debe.

miércoles, 15 de octubre de 2014

LOS ÉXITOS DE ARTUR MAS

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  15 de octubre del 2014)

Hay que felicitar al aun presidente de la Generalitat de Cataluña por la cadena de éxitos que está logrando desde que emprendió su carrera hacia un referéndum que sabía que no se iba a celebrar.
Ha logrado romper Convergencia i Unió, la coalición que gobernó Cataluña durante la mayor parte del tiempo transcurrido desde que se aprobó la Constitución del 78.
Ha logrado que esa coalición, de la que se ha desenganchado Unió Democrática, esté perdiendo apoyo electoral de forma acelerada. Se demostró con ese otro gran éxito suyo que fue la convocatoria de elecciones anticipadas a finales del 2012 con el objetivo de lograr la mayoría absoluta y lo que consiguió fue exactamente lo contrario: perder nada menos que doce escaños de golpe.
Está a punto de lograr que Convergencia pierda el gobierno de Cataluña para entregárselo, muy probablemente, a su principal rival en el ámbito del nacionalismo, Esquerra Republicana de Cataluña.
Y, sobre todo, ha logrado que en Cataluña exista hoy un clima de enfrentamiento que no se producía desde hace mucho tiempo. Con sus medias verdades, sus secretos a voces, como el de que el referéndum convocado con tanto estrépito no se iba a celebrar, sus simplistas planteamientos del tipo de España nos roba, ha metido a sus conciudadanos en un callejón del que no va a ser fácil salir, por mucha astucia que le ponga Artur Mas. Porque ha generado  unas expectativas que va a defraudar, en parte también porque en el lado de enfrente, en el Gobierno de España, no a habido preocupación alguna por empatizar con los catalanes ni en buscar puntos de encuentro.

Gran éxito el del señor Mas. Hunde a su partido y enfrenta a sus ciudadanos. Exactamente lo contrario de lo que se espera de un líder.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

DIMIITIR PORQUE TE RECHAZA EL JEFE

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  24 de septiembre del 2014)

Una dimisión sigue siendo noticia en España, porque son muy pocos los políticos que dimiten, aunque el rechazo a su gestión sea notorio y su popularidad esté por los suelos. La dimisión da a su protagonista una aureola de dignidad y coherencia: detecta rechazo y se va.
Eso es lo que le ha pasado a Ruiz Gallardón, ese brillante fiscal que aprobó las oposiciones en el 82 y al año siguiente ya había dejado su profesión para iniciar como concejal de Madrid una carrera política que continuó hasta ayer, con escalones tan importantes como la presidencia de la Comunidad de Madrid, la alcaldía de la capital de España y el Ministerio de Justicia.
Sin embargo, hay matices en esa dimisión, porque no era la primera vez que tenía que enfrentarse al rechazo. Por ejemplo, el fracaso de la candidatura olímpica de Madrid fue un ostentoso portazo al proyecto en el que había puesto tanto empeño como alcalde. Y no dimitió. Tampoco lo hizo cuando convirtió al Ayuntamiento de Madrid en el más endeudado de España.
Ni consideró motivo para dimitir las críticas que la ley de tasas que impulsó desde el ministerio despertaron en todos los estamentos de la judicatura y la abogacía. No era suficiente motivo el encarecer de forma muy notable el acceso a la justicia.
Sin embargo, se ha sentido rechazado en relación con su proyecto de ley del aborto. Pero tampoco han sido la oposición frontal de numerosas organizaciones defensoras de los derechos de la mujer ni las críticas de los demás partidos. No. La dimisión se produce cuando el presidente del Gobierno, es decir, su jefe, lo desautoriza y mete en un cajón el anteproyecto con el que Ruiz Gallardón había respondido con todo su entusiasmo al encargo que le hizo.
Hay dimisiones y dimisiones. El líder de los independentistas escoceses dimite cuando los ciudadanos rechazan su proyecto. Ruiz Gallardón lo hace cuando quien rechaza su proyecto es su jefe.

Parece que, sobre todo en algunos sectores, aun falta práctica en esto de dimitir.