miércoles, 11 de mayo de 2016

AHORA MÁS QUE NUNCA, CRUZ ROJA

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  11 de mayo del 2016)

Me sorprendió mucho el lema que el PP ha elegido para las elecciones del 26 de junio. Como sabes, al <España en serio> de las del 20 de diciembre, le ha añadido un contundente <Ahora más que nunca>.

El lema tiene fuerza y llama la atención. Incluso suena a situación excepcional y la repetición de unas elecciones por primera vez desde el retorno de la democracia lo es.

¿Por qué me sorprende entonces? Porque, como también sabes y conocen seguramente la mayoría de nuestros oyentes, <Ahora más que nunca> es el lema con el que Cruz Roja inició en el año 2012 una intensa campaña con el fin de paliar las consecuencias de la crisis, en forma de empobrecimiento de miles de familias españolas.

Decidieron ponerla en marcha tras detectar un empeoramiento de las condiciones de vida  de muchas personas. Se plantearon entonces extender su atención, que ya llegaba a dos millones de españoles, a 300.000 más en situación de extrema vulnerabilidad.

Cruz Roja abordó esa campaña porque vio la necesidad de reforzar su actuación de puertas adentro. Y la inició con varios ejes muy significativos. Entre ellos algunos tan básicos como reparto de alimentos o intermediación en materia de vivienda, porque era un hecho que cada día eran más las familias sin recursos para alimentarse adecuadamente o que se quedaban sin casa.

Me extrañó que el partido que aspira a seguir gobernando y que hace hincapié en la mejora de la situación económica elija como lema de campaña una frase que a muchos nos recuerda el empobrecimiento de muchas familias y el incremento de la desigualdad durante los últimos años, Que en una campaña en la que se presentan como garantía de seguridad usen un lema que trae a la memoria la inseguridad en que viven muchos españoles.

En fin, ellos sabrán. Pero me permitirán que para mi <Ahora más que nunca> siga significando el esfuerzo de una institución que trabaja, con la ayuda de decenas de miles de voluntarios, para paliar una situación de la que son responsables, al menos en una parte significativa, quienes nos gobiernan.


miércoles, 4 de mayo de 2016

CONSUMADO EL DESPROPÓSITO

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  4 de mayo del 2016)

Ya nos han metido de nuevo en el lío. Se ha consumado el despropósito y tendremos que volver a votar, porque los partidos no fueron capaces de cumplir el claro mandato que salió de las urnas el 20 de diciembre. Pusieron sus intereses particulares por encima del interés general y obligan a una nueva, innecesaria, y cara, campaña electoral.

Como su duración está fijada en la ley y tampoco nadie movió un dedo para reducirla cuando podía hacerlo, esperemos que, al menos, reduzcan el gasto. Por ejemplo, que no nos atasquen los buzones con las papeletas. Se pueden encontrar sin dificultades en las cabinas el día de la votación. Por ahora, las propuestas hablan de reducir esos envíos, no de suprimirlos. Y de reducir cartelería. Se habrán dado cuenta de que llenar las farolas de carteles con la cara de los candidatos, en este momento restaría votos.

Pobre comienzo para una campaña que resultará extenuante, sobre todo para los ciudadanos, muy cansados ya de la abusiva presencia de los candidatos y de los dirigentes de segunda, tercera y cuarta fila, para colocar una y otra vez los mismos y machacones mensajes, con mucha propaganda y escaso contenido político.

Al menos, los cuatro meses que han pasado desde el 20 de diciembre han servido para conocerlos mejor y tomar nota de su comportamiento. Analizar si nos parece adecuado hacer llamadas al pacto y sentarse a esperar, quejándose de que los demás no se acerquen y acepten sumisos nuestras condiciones. O si estamos de acuerdo con los que se conformaron con un acuerdo que sabían insuficiente. O si consideramos que lo correcto era hacer continuos alardes de disposición al diálogo mientras planteaban condiciones que sabían inaceptables y llenaban de improperios a los socios con los que aseguraban querer alcanzar acuerdos.

Aunque crezca la tentación de darles la espalda y las encuestas vaticinen un aumento de la abstención, es el momento menos indicado para dejar la decisión en manos de otros. Las agotadoras semanas que nos esperan hasta el 26 de junio pueden servir al menos para ajustar los filtros y decidir con muchísimo cuidado quién no merece en absoluto nuestro apoyo y quien merece confianza. Aunque sea mínima.

miércoles, 27 de abril de 2016

LA CALLE NO ES TUYA

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  27 de abril del 2016)

Como lo que vimos ayer solo fue una escena más de la representación teatral a la que asistimos desde el 20 de diciembre. Como los líderes de los grandes partidos se limitan a repetir una y otra vez argumentos gastados de tanto usarlos. Como todo apunta a que está a punto de empezar el segundo acto de esa representación, que será una nueva y larga campaña electoral. Como nuestros oyentes probablemente están tan hartos como nosotros de esta cansina cantinela, hablemos de otra cosa.

Por ejemplo, de solidaridad. Esa que hay que demostrar cada día y no solo en las grandes ocasiones. Porque ese conductor que aparca en doble fila justo al lado de un cruce porque así le queda a solo un par de metros el cajero del que quiere sacar algo de dinero, está siendo profundamente insolidario con los demás usuarios de la vía. Porque con su acción tapona todo un carril de la calle, ocasiona un atasco y obliga a peligrosas maniobras a los que circulaban tras él.

Ese conductor, cuando se baja del coche, probablemente mira a los lados y se asegura de que no esté cerca algún policía que lo pueda multar. Pero pasa ampliamente de los demás usuarios de la vía.

Igual de insolidario es el que, para acercarse a la farmacia, deja el coche sobre un paso de cebra. Se escuda en la urgencia de comprar una medicina para él o para algún hijo enfermo, pero olvida a quien llega a ese paso de cebra en silla de ruedas o con un carrito de bebé y no puede pasar.

O el repartidor que, escudándose en que tiene que cumplir un horario o atender al cliente que le está esperando, deja su furgón en doble fila y bloquea a otro coche. No se para a pensar que el conductor de ese vehículo puede tener tanta o más prisa que él.

Esos que se comportan como si la calle fuera suya, quizá son los primeros en mostrar su apoyo a grandes causas solidarias. Pensar en los demás en los gestos cotidianos es el primer paso imprescindible para convivir en paz.

miércoles, 20 de abril de 2016

LA VIDA NO PUEDE SER UN PROBLEMA PRESUPUESTARIO

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  20 de abril del 2016)

La acusación es gravísima. Solo pensar que al menos tres personas puedan haber muerto por el retraso en suministrar el fármaco que podría mantenerlos con vida produce terror.

Estoy hablando, evidentemente, de la denuncia contra dos altos cargos de Sanidade por supuestos retrasos en el suministro a pacientes de un avanzado, eficaz y caro medicamento contra la hepatitis C. Tendrán que declarar el día 28 ante el juez por un presunto delito de prevaricación. El fiscal ve también en su conducta otro posible delito de homicidio por imprudencia.

La clave está en si se pudo haber puesto el criterio presupuestario por delante del criterio estrictamente médico. Para los denunciantes, está claro que sí. Sostienen que hubo casos de solicitud del tratamiento que no tuvo respuesta en más de seis meses. Para la Xunta, está claro que no. Se aprobaron 1.137 tratamientos, entre ellos los que han sido objeto de denuncia, y solo se denegaron 13. El año pasado, el Gobierno gallego destinó 75 millones de euros en este tipo de tratamiento.

Las sensibilidades están a flor de piel, porque se trata de una enfermedad muy grave, de un tratamiento muy avanzado y eficaz, pero también muy caro. Y que fue aprobado el año pasado tras una larga e intensa campaña de demanda por parte de los afectados.

Y lo están aun más, porque se sitúa en un marco de recortes. Hace pocos días se publicaba el incremento de las listas de espera en numerosas especialidades. No es extraño, si se tiene en cuenta que el gasto público en sanidad disminuyó un 13 por ciento entre 2009 y 2014. En cifras, 9.600 millones menos, según un informe que acaba de publicar Comisiones Obreras. Hay protestas frecuentes por el colapso en los servicios de urgencias y es un hecho que hay menos profesionales en la sanidad pública. En concreto, 14.000 menos, según el mismo informe.

Si la Administración recorta en algo tan sensible como la sanidad, a nadie puede extrañarle que surjan las dudas. Y la contundencia de las afirmaciones de los médicos las incrementa. Sobre este caso se pronunciará el juez y los implicados tienen todo el derecho a la presunción de inocencia sobre su responsabilidad penal.

Las responsabilidades políticas son otra cosa. Y ahí tiene el Gobierno muchas explicaciones que dar a los ciudadanos sobre el deterioro de un servicio en el que nos va la vida.

miércoles, 13 de abril de 2016

SOLIDARIOS EN LAS REDES, INSENSIBLES EN LA CALLE

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  13 de abril del 2016)

Tres pequeñas anécdotas de la vida cotidiana:

Primera. Una joven madre camina bajo la lluvia con sus dos hijos. Se acaba de romper el plástico que cubre la silla del pequeño, así que lo tapa como puede con su paraguas. Comienza a cruzar la calle y se rompe también la bolsa de la compra. La comida del día sale disparada: la fruta por un lado, la carne por el otro, rodando sobre el asfalto mojado. La hija mayor, sorprendida, se queda plantada en medio del paso de peatones. La madre, desolada, trata de que la niña acabe de cruzar mientras continúa tapando al pequeño y la compra sigue sobre la calzada. A menos de cinco metros, una parada de autobús repleta. Nadie se movió a ayudar. Todos siguieron resguardándose cómodamente del aguacero bajo la marquesina.

Segunda. Un conductor inicia la maniobra de marcha atrás para aparcar su vehículo. Ve como un joven padre llega con dos niños y una silla de bebé, que guarda en el maletero del vehículo estacionado inmediatamente delante del lugar que se dispone a ocupar. Para facilitarle la maniobra, espera pacientemente y solo termina de aparcar cuando el joven padre acaba de guardar su silla y de colocar a sus pequeños y cierra el maletero y las puertas traseras. El joven padre se mete en su coche y arranca sin tan siquiera dedicarle una mirada o un gesto de agradecimiento.

Tercera. Una madre lleva a su hija al cole. Para llegar a la entrada al centro hay que pasar por una acera estrecha flanqueada por un camino de barro. De frente vienen varios grupos de padres y madres, que caminan de de dos o tres en fondo, ocupando prácticamente toda la acera. Nadie se mueve para repartir el espacio disponible en la acera y permitir el paso de la madre que llega con su niña. Ambas se ven obligadas a pasar por el camino embarrado. La madre asegura que es una situación que se produce a diario.


Son tres estampas de insolidaridad e insensibilidad, de absoluta despreocupación, cuando no desprecio, hacia los demás. Probablemente, me contaban los protagonistas de esas anécdotas, esas mismas personas se vuelcan cada día en mostrar su apoyo en las redes sociales a las más diversas causas solidarias. 

Es también probable que llenen de emoticonos desaprobatorios hechos como los aquí relatados, a condición, claro está, de que se cuenten en las redes sociales y no ocurran ante sus narices.

Porque, entonces, no basta con darle a una tecla, sino que hay que actuar. Hay que mojarse. Son paladines de la solidaridad virtual. Es más fácil y más cómoda. Desgraciadamente, parece que los mayores niveles de instrucción no van acompañados de mayor nivel de educación. 

miércoles, 6 de abril de 2016

CARA DE IDIOTA

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  6 de abril del 2016)

Labio inferior colgando, boca abierta y expresión de asombro. En roman paladino, se le queda a uno cara de idiota cuando se hace público que personalidades de la escena internacional, de los que presumen de ejemplaridad, escondían millones y millones en empresas nada transparentes, es decir opacas.

Los llamados papeles de Panamá han causado un tenido un tremendo impacto y está por ver aun qué consecuencias tendrán sobre la confianza en las instituciones. Por el momento, han tenido repercusiones políticas, empezando por la dimisión del primer ministro islandés. Se trata de personajes significativos de países muy distintos. Desde el líder argentino al padre del primer ministro inglés, pasando por el dirigente ultraderechista francés que proclamaba su amor infinito a su país o el presidente de la Fifa... Escandaloso y deprimente.

Y en España también nombres conocidos, que se suponían ejemplares. La hermana del rey emérito, cuya actividad empresarial aflorada en esos papeles coincide casualmente con el período de don Juan Carlos en la jefatura del Estado; un director de cine tan significativo como Almódovar _que ha suspendido actos de promoción de su nueva película_, el omnipresente Messi y otra vez, alguien del clan Pujol.

Hay que puntualizar que no se trata de actividades ilegales. Y probablemente ahí está la clave. En que puedan ser legales actividades directamente encaminadas a evitar el pago de impuestos, es decir, a sufragar el coste de la sanidad o los servicios sociales de su propio país.

Del componente ético poco hay que decir. Por lo escandaloso de hechos semejantes cuando en España sigue habiendo cuatro millones de parados, la mitad de los cuales no cobran prestación, miles de familias sobreviven de la caridad y el mayor peso en los ingresos del Estado procede de las rentas salariales.

Al menos, que se difundan tales hechos es un indicio alentador. Conocerlos es el paso imprescindible para exigir cambios drásticos en las normas y en la vigilancia. Para tratar de dificultar que unos pocos disfruten de la parte ancha del embudo, mientras huyen de sus obligaciones, y la gran mayoría se apretuje en las estrecheces de la otra punta.

domingo, 3 de abril de 2016

SUSPENSO GENERAL

(Versión ligeramente actualizada del comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 30 de marzo del 2016)

Por fin se han visto Pedro y Pablo. Pedro habló también con Albert, que sigue diciendo que no tiene nada que ver con las posiciones de Pablo. Pablo dice que espera que Pedro y Albert cedan, porque él ya ha cedido mucho, aunque ni Pedro ni Albert parecen considerarlo así. Mariano se sigue quejando de que nadie quiere hablar con él, pero sigue decidido a presidir un Gobierno con los que no quieren saber nada de él, porque dice que es lo lógico y lo razonable, que para eso ha ganado las elecciones. Aunque sean muchos más los que votaron para que él no siguiese al frente del Gobierno que los que lo hicieron a su favor.

 A esto se reduce, por ahora, la vuelta a la actividad política después de Semana Santa.

Parece que no hay prisa. Miles de trabajadores han vuelto al paro al agotarse un contrato de unos pocos días o semanas para atender el tirón vacacional. Pero no hay prisa en lograr un acuerdo para formar gobierno.

Si a cualquiera de nosotros nos toca la desgracia de tener que acudir a los servicios de urgencia de un hospital, es posible y hasta probable que nos pasemos varias horas esperando en salas atestadas de pacientes y escasas de médicos y enfermeras. Pero no hay prisa por resolver los problemas de una sanidad precarizada. El Gobierno puede esperar.

Miles de parados se rompen los codos preparando alguna de las oposiciones al sector público que este año sí se han convocado con generosidad tras años de sequía. Buscan con ansiedad el trabajo estable que se les ha negado en los últimos años. Pero no hay que estresarse. Algún día habrá Gobierno.

Miles de jóvenes brillantes ultiman sus tesis doctorales y sobreviven con precarios contratos de investigación, preguntándose qué harán cuando reciban el <cum laude>.

Miles de padres ven con enorme tristeza como sus hijos se van a Londres a fregar platos, a la espera de lograr algún empleo relacionado con las carreras que tanto les costó pagar y que los chicos remataron con brillantez, pero que no les sirvió para encontrar un trabajo digno.

Pero parece que no hay prisa en ponerse a resolver los problemas de la gente, aunque ellos dicen que es su principal objetivo. Se repiten las mismas declaraciones y la misma inacción. Como estudiantes que dejan pasar la convocatoria de junio pensando que en septiembre les irá mejor. Pues ya pueden irse apuntando a clases particulares de negociación y pacto, porque todo indica que habrá una fuerte caída  de calificaciones para casi todos en la próxima convocatoria.