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miércoles, 4 de mayo de 2016

CONSUMADO EL DESPROPÓSITO

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  4 de mayo del 2016)

Ya nos han metido de nuevo en el lío. Se ha consumado el despropósito y tendremos que volver a votar, porque los partidos no fueron capaces de cumplir el claro mandato que salió de las urnas el 20 de diciembre. Pusieron sus intereses particulares por encima del interés general y obligan a una nueva, innecesaria, y cara, campaña electoral.

Como su duración está fijada en la ley y tampoco nadie movió un dedo para reducirla cuando podía hacerlo, esperemos que, al menos, reduzcan el gasto. Por ejemplo, que no nos atasquen los buzones con las papeletas. Se pueden encontrar sin dificultades en las cabinas el día de la votación. Por ahora, las propuestas hablan de reducir esos envíos, no de suprimirlos. Y de reducir cartelería. Se habrán dado cuenta de que llenar las farolas de carteles con la cara de los candidatos, en este momento restaría votos.

Pobre comienzo para una campaña que resultará extenuante, sobre todo para los ciudadanos, muy cansados ya de la abusiva presencia de los candidatos y de los dirigentes de segunda, tercera y cuarta fila, para colocar una y otra vez los mismos y machacones mensajes, con mucha propaganda y escaso contenido político.

Al menos, los cuatro meses que han pasado desde el 20 de diciembre han servido para conocerlos mejor y tomar nota de su comportamiento. Analizar si nos parece adecuado hacer llamadas al pacto y sentarse a esperar, quejándose de que los demás no se acerquen y acepten sumisos nuestras condiciones. O si estamos de acuerdo con los que se conformaron con un acuerdo que sabían insuficiente. O si consideramos que lo correcto era hacer continuos alardes de disposición al diálogo mientras planteaban condiciones que sabían inaceptables y llenaban de improperios a los socios con los que aseguraban querer alcanzar acuerdos.

Aunque crezca la tentación de darles la espalda y las encuestas vaticinen un aumento de la abstención, es el momento menos indicado para dejar la decisión en manos de otros. Las agotadoras semanas que nos esperan hasta el 26 de junio pueden servir al menos para ajustar los filtros y decidir con muchísimo cuidado quién no merece en absoluto nuestro apoyo y quien merece confianza. Aunque sea mínima.

miércoles, 10 de febrero de 2016

EL CARNAVAL POLÍTICO Y LA CRUDA REALIDAD

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 10 de febrero del 2016)

Empiezo a pensar que todo este lío en que estamos metidos desde las elecciones del 20 de diciembre tiene mucho que ver con el carnaval.

En un artículo publicado ayer en La Voz de Galicia, el antropólogo Manuel Mandianes recordaba que en el carnaval <se saltan los límites fijados por la tradición>. Y el 20 de diciembre saltaron por los aires los límites que el bipartidismo había fijado durante las últimas décadas.

Afirma el antropólogo ourensano que <las relaciones de autoridad se invierten>. Pues que el presidente del Gobierno y ganador de las elecciones le diga al rey que renuncia a someterse a la investidura y el segundo se presente voluntario parece una muestra clara de inversión de las relaciones de autoridad.

Asegura también que <se suspende el rigor de las normas>. Es decir, que un líder político puede acudir en mangas de camisa a reunirse con el jefe del Estado, aunque luego se ponga chaqueta y pajarita para asistir a una gala de cine.

<Cuando los ritos que eran puntos de referencia dejan de ejercer como tales, los grupos inventan o recuperan otros que no se someten a reglas ni reconocen más límites que el deseo>, sigue diciendo Manuel Mandianes. Hasta ahora el ritual consistía en que un ganador claro de las elecciones era elegido presidente sin mayor dilación. Pero esos puntos de referencia que mencionaba el antropólogo se han perdido y ahora el ganador se sienta a esperar mientras el cuarto clasificado negocia con el segundo si admite al tercero en un pacto de gobierno, aunque le dice que mejor sería hablar con el primero y dejar al tercero.

Pero el carnaval terminó ayer, dirá el lector con toda la razón. Es cierto, pero eso refuerza aun más la comparación. 

Tristemente.

Porque hoy es miércoles de ceniza, el día que marca el inicio de ese tiempo de ayuno y penitencia que es la Cuaresma. Pues la estrepitosa caída de las bolsas, los augurios de que podemos estar ante una nueva recesión y los avisos de Bruselas de que el Gobierno entrante tendrá que volver a empuñar la tijera nos devuelve al mundo real. Y a la evidencia de que se terminó el tiempo en que <la disolución de la conciencia individual causa placer porque destruye las barreras>, según también señala Manuel Mandianes.

Toca volver a la cruda realidad.



miércoles, 20 de enero de 2016

ESCANDALOSA PASIVIDAD FRENTE A UNA DESIGUALDAD DE ESCÁNDALO

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 20 de enero del 2016)
La noticia se publicó ayer, algunos de los datos ya los conocíamos. No es un fenómeno que haya comenzado ayer por la tarde, sino que viene de años atrás. Pero aun así, sigo escandalizado.
Eso de que la fortuna de 20 personas sea equivalente a los medios de que dispone el 30% de la población es para escandalizarse. Pero es que los más ricos vieron el año pasado como se incrementaba su patrimonio un 15%, mientras el de los más pobres descendía en el mismo porcentaje. Puedes leer aquí los datos que publicó La Voz de Galicia)
España es uno de los países en que más ha crecido la desigualdad desde el comienzo de la crisis. Sería fácil echarle la culpa también a la crisis de este fenómeno. Pero es que resulta que la desigualdad ha aumentado en España 14 veces más que en Grecia, donde se han llevado a cabo los más drásticos recortes. Así que quizá no sea la crisis, sino la forma de afrontarla.
En España, las empresas más importantes de las que cotizan en Bolsa, las que forman el Ibex 35, aumentaron el número de sucursales en paraísos fiscales en un 44%. La mitad de esas importantísimas empresas no pagan nada en España por impuesto de sociedades.
Mientras, los autónomos pagan aunque sus ingresos sean minúsculos. Y a los trabajadores por cuenta ajena ya nos lo descuentan por adelantado. Y unos y otros volvemos a pagar IVA, y un porcentaje de las medicinas. Y una parte muy importante del depósito de la gasolina del coche...
Son tan escandalosos los datos que en la mayor parte de los programas para las elecciones generales prometían contundentes medidas contra la desigualdad.
Son tan escandalosos los datos que el Congreso de los Diputados debería estar debatiendo ya medidas para frenar al menos este despropósito.
Pero lo más escandaloso es que no solo no lo están haciendo, sino que apenas han empezado a discutir algo más que como se forman los grupos parlamentarios y quién está dispuesto a pactar con quién. 

Sigo escandalizado.

miércoles, 25 de junio de 2014

PACTO DE ESTADO POR LA INFANCIA

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 25 de junio del 2014)

Buenos días, Isidoro. No. No vamos a hablar de Felipe VI ni del aforamiento exprés de Juan Carlos I, ni de los candidatos del PSOE. Ni tan siquiera de la creciente lista de imputados en la operación Pokemon o de los detenidos por el presunto fraude en cursos por el que ayer hubo detenciones en Andalucía.

Te propongo que hoy hablemos de niños. En concreto del informe sobre la infancia en España que ayer publicó Unicef. Tiene datos suficientes para que se nos caiga la cara de vergüenza, aunque algunos de ellos ya sean conocidos. Más de dos millones de niños españoles viven bajo el umbral de la pobreza. Es decir, tienen que apañárselas para vivir con el 60% de los recursos de que dispone la media de los demás niños. España dedica a políticas de protección social de la infancia y la familia solamente algo menos de un euro y medio de cada cien euros que produce. La media europea es de 2,2 euros. La distancia es evidente. Por si fuera poco, entre los años 2008 y 2013 las ayudas al estudio han sufrido un recorte de más del 40%. Nuestros bajísimos índices de natalidad son conocidos. Y, naturalmente, influyen en el descenso de población que se está registrando ya.

Miles de niños no tienen acceso a una alimentación equilibrada y viven en casas en la que no hay luz o agua corriente. O la hay y no la pueden pagar. Esta sangrante realidad apenas aparece en la vida política, más allá de la necesidad de abrir los comedores escolares en verano u ofrecer algún tipo de ayuda a los niños en dificultades durante las vacaciones.

Por eso Unicef ha propuesto un pacto de Estado por la infancia, con una campaña de recogida de firmas que se inició ayer y en pocas horas había rebasado ya las diez mil. Entre otras medidas propone aproximar el gasto social en infancia a la media europea, fijar una ayuda por hijo de 1.200 euros anuales o promover y facilitar el acceso a la enseñanza en el tramo de cero a tres años.

España es el país europeo en el que más crece la desigualdad. Y generar desigualdad desde la infancia marca un negro futuro. Urge que los niños se conviertan en prioridad para nuestros partidos políticos, tan ocupados en diseñar aforamientos exprés y en alumbrar medidas para recuperar parte del voto perdido, mientras no se dan pasos para aligerar la Administración o para limitar algunos de los privilegios de que disfrutan los políticos ni para fijar controles eficaces contra la corrupción o las puertas giratorias.

Es solo una firma, puede hacerse por Internet, y se resuelve en pocos segundos. Pero tiene un enorme valor moral, de presión sobre la clase política y de perspectivas de futuro. Porque proteger a los niños es garantizar el futuro.