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domingo, 3 de abril de 2016

SUSPENSO GENERAL

(Versión ligeramente actualizada del comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 30 de marzo del 2016)

Por fin se han visto Pedro y Pablo. Pedro habló también con Albert, que sigue diciendo que no tiene nada que ver con las posiciones de Pablo. Pablo dice que espera que Pedro y Albert cedan, porque él ya ha cedido mucho, aunque ni Pedro ni Albert parecen considerarlo así. Mariano se sigue quejando de que nadie quiere hablar con él, pero sigue decidido a presidir un Gobierno con los que no quieren saber nada de él, porque dice que es lo lógico y lo razonable, que para eso ha ganado las elecciones. Aunque sean muchos más los que votaron para que él no siguiese al frente del Gobierno que los que lo hicieron a su favor.

 A esto se reduce, por ahora, la vuelta a la actividad política después de Semana Santa.

Parece que no hay prisa. Miles de trabajadores han vuelto al paro al agotarse un contrato de unos pocos días o semanas para atender el tirón vacacional. Pero no hay prisa en lograr un acuerdo para formar gobierno.

Si a cualquiera de nosotros nos toca la desgracia de tener que acudir a los servicios de urgencia de un hospital, es posible y hasta probable que nos pasemos varias horas esperando en salas atestadas de pacientes y escasas de médicos y enfermeras. Pero no hay prisa por resolver los problemas de una sanidad precarizada. El Gobierno puede esperar.

Miles de parados se rompen los codos preparando alguna de las oposiciones al sector público que este año sí se han convocado con generosidad tras años de sequía. Buscan con ansiedad el trabajo estable que se les ha negado en los últimos años. Pero no hay que estresarse. Algún día habrá Gobierno.

Miles de jóvenes brillantes ultiman sus tesis doctorales y sobreviven con precarios contratos de investigación, preguntándose qué harán cuando reciban el <cum laude>.

Miles de padres ven con enorme tristeza como sus hijos se van a Londres a fregar platos, a la espera de lograr algún empleo relacionado con las carreras que tanto les costó pagar y que los chicos remataron con brillantez, pero que no les sirvió para encontrar un trabajo digno.

Pero parece que no hay prisa en ponerse a resolver los problemas de la gente, aunque ellos dicen que es su principal objetivo. Se repiten las mismas declaraciones y la misma inacción. Como estudiantes que dejan pasar la convocatoria de junio pensando que en septiembre les irá mejor. Pues ya pueden irse apuntando a clases particulares de negociación y pacto, porque todo indica que habrá una fuerte caída  de calificaciones para casi todos en la próxima convocatoria. 

miércoles, 3 de febrero de 2016

LOS PACTOS, COMO LOS VIEJOS BOLEROS

Por fin algo se mueve. El Rey le pidió ayer a Pedro Sánchez que intente formar gobierno. La verdad es que no le quedaban muchas alternativas, dado que el que siempre insiste en que es el ganador de las elecciones sigue poniéndose de perfil y el segundo se había ofrecido voluntario.

Al menos un reloj se ha puesto en marcha, aunque no es todavía el que va a marcar el plazo para unas nuevas elecciones. Ese solo empezará a andar cuando haya sesión de investidura. Y para eso faltan aun varias semanas.

Esto empieza a recordar a los viejos boleros. Pedro Sánchez, enfrentado a una tarea que muchos consideran imposible, cantará cada noche aquello de: <Reloj, no marques la hora, porque voy a enloquecer>. (Puedes escuchar el bolero aquí) Un poco de locura si es el reto que tiene por delante.

A varios de los líderes territoriales de su partido no les gusta nada el que parecería un pacto lógico de izquierda. No quieren saber nada de Podemos ni de su detallada, pero un tanto envenenada, oferta.

Mientras, Pablo Iglesias quizá recuerde, cuando piense en el líder socialista, la letra de aquel otro bolero que decía: <Siempre que te pregunto que cuándo, cómo y dónde, tú siempre me respondes: quizás, quizás, quizás>. (Aquí, el bolero completo)Y probablemente añadidía: <Estás perdiendo el tiempo (Pedro), pensando, pensando, por lo que tú más quieras, hasta cuándo, hasta cuándo>.

Pero Pedro tendrá que medir sus pasos con la precisión de un orfebre para evitar estrellarse, o al menos que el golpe no sea muy duro. Porque el reloj le estará presionando a él, mientras otros esperan plácidamente a unas nuevas elecciones, convencidos de que conseguirían mejor resultado.

Cuando piense en Rajoy y en su flemática espera, a ver si  cae esa mayoría que espera reunir algún día, quizá recuerde otro bolero, aquel que dice: <Contigo aprendía que la semana tiene más de siete días...>.(El bolero completo, aquí)

Y mucho me temo que seguirá clamando: <Reloj, detén tu camino, porque mi vida se acaba...>. Porque no son pocos los que apuestan a que con este intento se acabe la vida de Sánchez como líder y como candidato del PSOE.

Al menos le quedará el orgullo de haberlo intentado, contra viento y marea, mientras el ganador de las elecciones se queda mirando al horizonte, no se sabe bien si tratando de ver algún pacto o adivinar el futuro del partido que preside, cada día más cercado por las investigaciones sobre la corrupción.




miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL ÚLTIMO GRAN ÉXITO DE ARTUR MAS

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 30 de septiembre del 2015)

Lo de Artur Mas sí que es ir de victoria en victoria hasta la derrota final. Ha hecho gala a lo largo de los últimos años de ser el más demócrata, el que más saca las urnas a la calle. Ha hecho votar a sus ciudadanos varias veces, cada vez con peor resultado, y ha provocado una profunda división en la sociedad catalana en su deriva hacia el independentismo. ¿Todo para qué? Para estrellarse al final.

En el 2010 Convergencia i Unió tenía 62 diputados, a solo cuatro de la mayoría absoluta. Para lograr una mayoría nacionalista precisaba los 10 votos de Esquerra Republicana. Pero no le bastaba. Quería una mayoría absoluta propia, sin depender de otros. Convocó elecciones y le salió al revés de lo que pensaba. De 62 escaños bajó a 50, mientras Esquerra subía de 10 a 21. Es decir, les regaló el voto de un buen puñado de ciudadanos que, puestos a optar por independencia, preferían el original a la copia.

Pero Artur Mas no cejó en su empeño de convertirse en el líder que condujese a su pueblo hacia la ansiada independencia. No dudó en romper la coalición con Unió, con quien Convergencia Democrática de Cataluña llevaba décadas de fructífero matrimonio. Consiguió formar una lista unitaria con Esquerra y volvió a convocar elecciones. Eso sí, escondido en el número 4 para no rendir cuentas de su gestión y evitar las salpicaduras de la corrupción.

Otro fiasco. De los 71 escaños que sumaban los dos grandes partidos nacionalistas en 2012 bajaron a 62. De tener una mayoría absoluta holgada a depender de una fuerza antisistema como la CUP, que saltó a diez escaños.

A Mas aun le salían las cuentas para seguir en su empeño. Tuvo que ser la CUP quien le recordarse que el independentismo no logró el pasado domingo el 50% de los votos, con lo que no había legitimidad para seguir por esa vía. Y, de paso, exigieron un candidato a la presidencia de la Generalitat limpio de salpicaduras de corrupción.

En solo tres años, pasó de los 62 escaños de CiU a poco más de 30 si se cuentan los diputados que el domingo obtuvo Convergencia. De poder gobernar solo a depender, primero de Esquera y ahora de la CUP.

Dividió y hundió a su partido. Impulsó a sus principales rivales. Dividió a la sociedad catalana. Y logró que aquellos a los que, sin quererlo, hizo grandes, le espetasen en la cara su rechazo. Digno colofón a la carrera plagada de éxitos del heredero de Jordi Pujol.



miércoles, 27 de mayo de 2015

¿QUÉ VE RAJOY CUANDO SE MIRA AL ESPEJO?

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  27 de mayo  del 2015)

¿Se estará mirando Mariano Rajoy al espejo, como le aconsejó el aun presidente de Castilla y León que hiciera antes de decidir si confirmará su candidatura para las generales?. El propio Herrera lo está haciendo y no ha decidido aun si optará a ser investido presidente de su comunidad para un nuevo mandato o dará paso a la renovación. No le han dolido prendas a la hora de reconocer el retroceso sufrido ni a la de acusar al Ministerio de Industria de insensibilidad con la minería del carbón.

Hay más dirigentes del PP que se están mirando también al espejo, como los hasta ahora presidentes de Valencia, Aragón o Baleares, y se plantean dar paso a la renovación.

Pero otros siguen erre que erre, como Esperanza Aguirre, que pide una refundación del partido y, lejos de mirarse al espejo para ver el castañazo que se ha dado, hace otra de sus fintas y ofrece la alcaldía al candidato socialista para cerrarle el paso a la emergente Manuela Carmena. Maniobra muy propia de una candidata que llenó su campaña de descalificaciones a los de afuera y zancadillas a sus propios compañeros de filas, como las que podría contar Cristina Cifuentes. Claro que el PSOE le ha contestado rápidamente con una rotunda negativa, quizá acordándose aun del tamayazo, el episodio de transfuguismo que la convirtió en presidenta de la Comunidad de Madrid cuando estaba a punto de ser investido el socialista Rafael Simancas.

Tengo serias dudas de que Rajoy se mire al espejo de la forma que le sugirió el líder del PP castellano-leonés, y no solo porque su poblada barba le evite el engorro de afeitarse a diario. Ni siquiera porque tenga un espejo modelo madrastra de Blancanieves, que le diga que él sigue siendo el candidato más hermoso. Sino porque la clave no está en cambiar las caras, sino las políticas. Y ni el presidente ni quienes dirigen con él el PP se muestran dispuestos a otros cambios que a los de la forma de explicarse. Lo dejó claro el propio Rajoy en su primera comparecencia tras el batacazo del domingo.

Para muestra, un botón. El Partido Popular acaba de bloquear en el Congreso que se investiguen las actividades privadas del diputado Martínez Pujalte en una sesión a puerta cerrada de la Comisión del Estatuto del Diputado. Todo un ejemplo de transparencia, de renovación y de decisión de ir hasta el fondo en la investigación y erradicación de la corrupción.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

MINISTRO ¿DE SANIDAD?



(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  3 de diciembre del 2014)

¿Te ha sorprendido el nombre del nuevo ministro de Sanidad? ¿Sí? Seguro que no tanto como a mi. Cuando empezaron a barajarse nombres, cedí, no sé por qué, a la tentación de pensar qué haría si fuese presidente del Gobierno. Y ya hace falta imaginación para eso.

Empecé a ponerme en situación. Veamos. Hay que buscar sustituto para una ministra duramente criticada por la forma de gestionar varios problemas sanitarios, el último de ellos el fiasco que se montó al afrontar el contagio de ébola por parte de Teresa Romero. El relevo se produce en plena crisis de los grandes partidos y del PP en particular, de enorme desconfianza hacia los políticos y de eclosión de un nuevo partido que los identifica a todos como la casta. Además, faltan pocos meses para unas elecciones.

Ante ese panorama, estaba convencido de que el presidente del Gobierno buscaría un perfil profesional potente, de alguien al que no se le pueda discutir conocimiento de los problemas sanitarios; un nombre nuevo y que aportase frescura, poco contaminado del descrédito que arrastran los partidos y, por lo tanto, que simbolizase nuevos aires de cara a la próxima cita con las urnas.

Como ves, no di ni una. Por algo no soy ni tengo la más mínima posibilidad de ser nunca presidente del Gobierno.

Lo que había que hacer, ya lo ves, era exactamente lo contrario. Buscar a una persona curtida en las batallas parlamentarias contra la oposición, acostumbrado y claramente dispuesto a defender las posiciones del partido, y muy próximo a la todopoderosa vicepresidenta. Ah! Y con experiencia como diputado y alcalde de Vitoria.

¿Que el error pudo estar en que no se trataba de pensar quien sería mejor ministro o ministra de Sanidad, sino quién dentro del partido había hecho más méritos para cubrir un hueco en el Gobierno? No seas mal pensado.

¿Y la sanidad? La salud, bien, gracias. Buenos días.


miércoles, 15 de octubre de 2014

LOS ÉXITOS DE ARTUR MAS

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  15 de octubre del 2014)

Hay que felicitar al aun presidente de la Generalitat de Cataluña por la cadena de éxitos que está logrando desde que emprendió su carrera hacia un referéndum que sabía que no se iba a celebrar.
Ha logrado romper Convergencia i Unió, la coalición que gobernó Cataluña durante la mayor parte del tiempo transcurrido desde que se aprobó la Constitución del 78.
Ha logrado que esa coalición, de la que se ha desenganchado Unió Democrática, esté perdiendo apoyo electoral de forma acelerada. Se demostró con ese otro gran éxito suyo que fue la convocatoria de elecciones anticipadas a finales del 2012 con el objetivo de lograr la mayoría absoluta y lo que consiguió fue exactamente lo contrario: perder nada menos que doce escaños de golpe.
Está a punto de lograr que Convergencia pierda el gobierno de Cataluña para entregárselo, muy probablemente, a su principal rival en el ámbito del nacionalismo, Esquerra Republicana de Cataluña.
Y, sobre todo, ha logrado que en Cataluña exista hoy un clima de enfrentamiento que no se producía desde hace mucho tiempo. Con sus medias verdades, sus secretos a voces, como el de que el referéndum convocado con tanto estrépito no se iba a celebrar, sus simplistas planteamientos del tipo de España nos roba, ha metido a sus conciudadanos en un callejón del que no va a ser fácil salir, por mucha astucia que le ponga Artur Mas. Porque ha generado  unas expectativas que va a defraudar, en parte también porque en el lado de enfrente, en el Gobierno de España, no a habido preocupación alguna por empatizar con los catalanes ni en buscar puntos de encuentro.

Gran éxito el del señor Mas. Hunde a su partido y enfrenta a sus ciudadanos. Exactamente lo contrario de lo que se espera de un líder.

miércoles, 30 de abril de 2014

EPA Y VOTO RESPONSABLE

Creo que no descubro nada nuevo si digo que los datos de la encuesta de población activa que se conoció ayer y que siguen siendo hoy objeto de valoración y polémica formarán parte muy activa durante los próximos días del argumentario de la precampaña electoral.
Desde un lado afirman con rotundidad que es un dato excelente e insisten en que el descenso del paro, aunque pequeño en cifras absolutas, marca un cambio de tendencia. El presidente del Gobierno afirma incluso que se siente muy contento con estos datos.
Desde el otro, dicen que de cambio de tendencia, nada, y subrayan que la cola del paro es ahora más larga que cuando tomó posesión este Gobierno que tanto insiste en que empezamos a salir de la crisis.
Los datos son menos malos que hace un año e incluso que en el trimestre anterior. Tampoco hay que olvidar que el primer trimestre del año pasado incluyó la Semana Santa, que tira del empleo por el turismo, y que este año mejorará las cifras del segundo semestre. Hay que tenerlo en cuenta.
Estamos un poco menos mal. Hay algunos indicadores que empiezan a tirar hacia arriba, pero seguimos en el fondo del pozo, lastrados por un paro enorme y una contratación escuálida.
Así no es extraño que siga aumentando el número de personas que acuden a Cáritas, no solo en busca de una ayuda inmediata para dar de comer a la familia o pagar el alquiler, sino para apuntarse a sus programas de formación, a ver si así logran colarse en uno de esos empleos que el ministro de Economía decía ayer que empezarán muy pronto a florecer.
Luis de Guindos lo decía con esperanza. Para los mal pensados, con esperanza de arrimar unos votos a su partido. Claro que a la hora de votar, me quedo con lo que también acaba de recomendar Cáritas. Propone <un voto comprometido con una realidad que ataque estructuralmente los males de la inequidad que viene de la autonomía radical de los mercados y la especulación financiera>. Y añade: <Son más de 80 millones de personas empobrecidas en Europas, que reclaman un voto responsable, más allá de las salidas a corto plazo. Reclaman un modelo social donde todos seamos iguales en dignidad>.

Queda menos de un mes para descubrir quién merece ese voto. A buscar.

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Difundido en el programa <Voces de Galicia> de Radio Voz, que dirige Isidoro Valerio, el 30 de abril del 2014

miércoles, 16 de abril de 2014

TRABAJO DURO

Tienen un duro trabajo por delante los aspirantes a eurodiputados. Están ya plenamente dedicados a la tarea de vender su papeleta electoral y de demostrar que su oferta es la mejor. Pero lo van a tener crudo simplemente para conseguir que los ciudadanos vayan a votar. Para que recuperen aunque solo sea una mínima parte de la fe en el proyecto europeo.
Les va a resultar más que difícil convencer a quienes se mostraron felices de pertenecer a un comunidad de progreso y solidaridad y ahora solo ven un club privado en el que los más fuertes imponen sus recetas a los débiles, que impide a otrora potentes astilleros competir en igualdad de condiciones, impone reformas que pagan los que menos tienen y está detrás de unas medidas contra la crisis que están empobreciendo aceleradamente a los países del Sur.
Les va a costar mucho trabajo no ya arrimar el ascua a su sardina electoral, sino convencerlos de que el Europarlamento, que tendrá más competencias que nunca, será una verdadera cámara de representación del interés ciudadano y no mera caja de resonancia de los intereses de unas minorías que concentran cada día más poder y más recursos.
Tienen un duro trabajo por delante para demostrar que aspiran de verdad a trabajar duro por sus conciudadanos y no a disfrutar de un retiro dorado de sueldos astronómicos -sobre todo si se comparan con los salarios de los pocos afortunados que salen de las listas del paro- y viajes en clase preferente.
Quizá si incluyesen entre sus propuestas algunas medidas de austeridad en el Olimpo de las instituciones europeas, empezasen a conseguir algo más de eco.
Artículo publicado en La Voz de Galicia el 15 de abril del 2014Trabajo duro