Mostrando entradas con la etiqueta dimisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dimisión. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de mayo de 2015

QUE DIMITE, PERO NO DIMITE

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  6 de mayo  del 2015)

Buenos días, Isidoro. Ya tenemos otro político prisionero de sus palabras. El concejal y candidato del PSOE a la alcaldía de Ourense, José Ángel Vázquez Barquero, afirmó no hace mucho tiempo que si era imputado, dimitiría. Probablemente le parecía una posibilidad muy lejana y la afirmación sonaba contundente y oportuna en medio del mar de corrupción que nos asola y cuando está ya lanzado a una campaña electoral, en la que lo tiene francamente difícil, aunque la verdad es que no mucho más que tantos otros.

Pues ya está imputado. Y donde dijo digo, dice Diego. Como tantos otros. Contribuyendo a restar un poco más de credibilidad a las afirmaciones de los políticos, que mira que tienen ya poca. Y en gran parte, por su propia responsabilidad. Viven tan pendientes de su imagen, de conseguir titulares impactantes en los medios de comunicación, de responder a cualquier cosa que haya dicho el adversario de turno, que hablan mucho. Y el que habla mucho tiene más probabilidades de equivocarse.

Incluso una persona como Vázquez Barquero, profesor universitario y hombre que sabe medir sus palabras. Cometido el error, al menos no trata de negarlo, ni de matizarlo ni de decir que fue mal interpretado. Reconoce que lo dijo, pero afirma que en este momento pesan más las responsabilidades asumidas que la coherencia personal.

Hay que reconocer que es una incoherencia en cierto modo coherente. Si dimite ahora, mete en un buen lío a su partido, con candidatura presentada, cerrada y configurada en torno a su liderazgo, después de ganarle las primarias al también imputado Pachi Vázquez. Y defrauda a quienes, dentro o fuera del PSOE, le han apoyado y apoyan en esa difícil carrera.

Claro que, por otra parte, aparece frente a la opinión pública como otro político más de principios marxistas. De Groucho Marx, ya saben. Aquel que decía: <Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros>.


miércoles, 8 de abril de 2015

EL EXTRAÑO CASO DE TONI CANTÓ

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  8 de abril  del 2015)

Hay políticos raros. Y uno de ellos es Toni Cantó. Como es sabido, ha renunciado a su escaño en el Congreso y a ser candidato de Unión Progreso y Democracia a la presidencia de la Comunidad Valenciana. Y todo porque no está de acuerdo con la dirección del partido, en concreto con la resistencia de Rosa Díez a negociar con Ciudadanos.

Constató que a Rosa Díez la apoyó de forma mayoritaria la actual dirección, pese al batacazo sufrido en Andalucía y que su postura crítica se quedó en minoría. Y no montó un escándalo, ni acusó a su jefa política de cosas extrañas, sino solo de equivocarse en la línea marcada para el partido. No se fue con su escaño al grupo mixto, para seguir cobrando cada mes y poder montarse su futuro desde la condición de diputado. 

Ni hablar. Tampoco se dio de baja como militante, al menos hasta el congreso extraordinario convocado para junio. A ver si entonces cambia la correlación de fuerzas dentro de UPyD.


Y dice que empezará a buscar trabajo de nuevo como actor, la profesión de la que vivió hasta que entró en política y en la que consiguió una popularidad que le sirvió de trampolín para convertirse en la cara más conocida del partido de Rosa Díez, casi al nivel de su lideresa. 

Este actor reconvertido a político, que en más de una ocasión fue acusado de superficialidad por algunas manifestaciones, verbales o en Twitter, precipitadas e inoportunas, ha tenido en esta ocasión una conducta impecable, más destacable por lo poco frecuente. A pesar del alto coste personal que sin duda supone la doble renuncia.

Un político raro este Toni Cantó. Qué bien nos vendría que gestos como el suyo fuesen la norma y no la excepción. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

DIMIITIR PORQUE TE RECHAZA EL JEFE

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  24 de septiembre del 2014)

Una dimisión sigue siendo noticia en España, porque son muy pocos los políticos que dimiten, aunque el rechazo a su gestión sea notorio y su popularidad esté por los suelos. La dimisión da a su protagonista una aureola de dignidad y coherencia: detecta rechazo y se va.
Eso es lo que le ha pasado a Ruiz Gallardón, ese brillante fiscal que aprobó las oposiciones en el 82 y al año siguiente ya había dejado su profesión para iniciar como concejal de Madrid una carrera política que continuó hasta ayer, con escalones tan importantes como la presidencia de la Comunidad de Madrid, la alcaldía de la capital de España y el Ministerio de Justicia.
Sin embargo, hay matices en esa dimisión, porque no era la primera vez que tenía que enfrentarse al rechazo. Por ejemplo, el fracaso de la candidatura olímpica de Madrid fue un ostentoso portazo al proyecto en el que había puesto tanto empeño como alcalde. Y no dimitió. Tampoco lo hizo cuando convirtió al Ayuntamiento de Madrid en el más endeudado de España.
Ni consideró motivo para dimitir las críticas que la ley de tasas que impulsó desde el ministerio despertaron en todos los estamentos de la judicatura y la abogacía. No era suficiente motivo el encarecer de forma muy notable el acceso a la justicia.
Sin embargo, se ha sentido rechazado en relación con su proyecto de ley del aborto. Pero tampoco han sido la oposición frontal de numerosas organizaciones defensoras de los derechos de la mujer ni las críticas de los demás partidos. No. La dimisión se produce cuando el presidente del Gobierno, es decir, su jefe, lo desautoriza y mete en un cajón el anteproyecto con el que Ruiz Gallardón había respondido con todo su entusiasmo al encargo que le hizo.
Hay dimisiones y dimisiones. El líder de los independentistas escoceses dimite cuando los ciudadanos rechazan su proyecto. Ruiz Gallardón lo hace cuando quien rechaza su proyecto es su jefe.

Parece que, sobre todo en algunos sectores, aun falta práctica en esto de dimitir.