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martes, 31 de enero de 2017

CAMPEONES DE LA DESIGUALDAD Y EL PRECARIADO

Hasta el FMI se ve en la obligación de avisar. España es el tercer país de la Unión Europea donde los ricos acaparan una porción más grande de los ingresos. “Como resultado de la crisis, los indicadores sociales se han deteriorado con fuerza en España”, señala el informe anual que elabora el Fondo sobre la economía española, del que da cuenta El País.

La economía española crece, se recupera el empleo, pero la disminución del paro no consigue frenar el aumento de la desigualdad. Y parece difícil que vaya a lograrlo cuando a jóvenes con título superior y dominio de algún idioma se les ofrecen retribuciones de 10.000 o 12.000 euros brutos al año. No les dan para vivir, ni para independizarse y mucho menos para pensar en tener hijos. Con esta perspectiva, seguirá engordando el círculo vicioso del envejecimiento y la caída de la población.

El crecimiento líder en Europa del que presume el Gobierno no es capaz de frenar la desigualdad ni el empobrecimiento galopante de los que se van quedando al margen, sufren los desahucios que no se frenan _así lo contaba ayer La Voz de Galicia_, el paro de larga duración o tienen que recurrir a los bancos de alimentos para poder comer algo todos los días.

Por si fuera poco, se ha acabado la etapa de contención de precios facilitada por la caída de los del petróleo. Se dispara la inflación, con lo que los escasos ingresos del precariado y las magras pensiones de millones de jubilados se quedarán aun más cortos.

Y seguirá extendiéndose la espiral de la desigualdad, mientras los que gobiernan presumen de crecimiento y los que aspiran a lograr el poder continúan enredados en sus luchas intestinas.

jueves, 18 de junio de 2015

EL FMI ME TIENE EN ESTADO DE ASOMBRO PERMANENTE

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  17 de junio  del 2015)

Buenos días, Isidoro. Últimamente no salgo de mi asombro. Se ha convertido en una especie de estado permanente, provocado por las noticias de cada día. 

No eran suficientes todas las sorpresas que nos han deparado las elecciones del 24 de mayo, con el abandono de personajes que parecían incombustibles, las propuestas de pactos a todas las bandas posibles por quienes hasta el minuto anterior habían considerado que eso de pactar era cosa de perdedores y la llegada a los cargos de personajes nuevos cargados de gestos y algunos con sonoras meteduras de pata en la mochila.

Por si no bastaba todo eso, hasta el Fondo Monetario Internacional me hace abrir la boca dos palmos cuando reconoce que la brecha entre ricos y pobres está en su nivel más alto en décadas, no en el Tercer Mundo, sino especialmente en los llamados países ricos.

Y no solo eso, sino que afirma también que si la riqueza de los más ricos aumenta un 1%, el producto interior bruto no solo no crecerá sino que disminuirá un poco. Sin embargo, si aumenta el nivel de renta del 20% de la población que menos tiene, habrá crecimiento. Es decir, blanco y en botella. Hay que empezar a cambiar ese creciente desequilibrio. Decir eso hasta ahora era considerado de izquierdosos y revolucionarios. 

Ahora que lo dice el FMI habría que esperar que se lo tomasen en serio los que deciden.

No se queda ahí el Fondo Monetario Internacional. Asegura también que el hecho de que haya reglas más flexibles para contratar y despedir, salarios mínimos más bajos y sindicatos menos poderosos se asocia a mayores desigualdades.

Pero si semejantes afirmaciones te parecen poco motivo de asombro, solo tienes que recordar que la misma entidad que presenta un informe tan contundente, hace muy pocos días recomendaba a España abaratar y facilitar más el despido, subir el IVA e implantar copagos en sanidad y educación.

Si los que menos poseen tienen que pagar productos más caros por la subida del IVA y pagar más también por la sanidad y la educación, el resultado es que serán aun un poco más pobres. 

Es decir, que si España sigue las recomendaciones del FMI se agrandará más aún la brecha de la desigualdad que el mismo FMI denunciaba que ha crecido mucho en los últimos tiempos.

Sostener una cosa y la otra llevaría a la absurda conclusión de que el FMI quiere que aumente la desigualdad, al menos en España. Que haya ricos más ricos y pobres más pobres.

Así que sigo en estado de asombro permanente.

jueves, 23 de abril de 2015

¿SALDREMOS EN DOS AÑOS DE LA CRISIS? ¿QUIÉNES?

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  22 de abril  del 2015)


A España le faltan dos años para salir del todo del agujero de la crisis. Lo dice en sus previsiones el Fondo Monetario Internacional, que sigue siendo una autoridad en estas cosas, aunque en otras ocasiones su nivel de acierto no haya sido muy elevado. Augura el FMI que en el 2017 el producto interior bruto alcanzará el nivel que tenía diez años antes. Ojalá.

 España saldrá. Con más lentitud que otros países vecinos, pero saldrá. ¿Y los españoles? Me temo que hay que responder a la gallega: depende.

Unos cuantos millones tardarán mucho más en salir. En primer lugar, los que  dentro de dos años aun seguirán sin trabajo. Porque el paro, aunque bajará, seguirá estando en torno al 20%, según las previsiones del Gobierno. Eso significa que habrá muchas casas en las que aun no entrará un sueldo y que habrán agotado todo tipo de subsidios de desempleo y de ayudas. Y como el desempleo seguirá siendo alto, es muy dudoso de que se frene de forma significativa la salida de jóvenes que buscan fuera la oportunidad que aquí no encuentran. Y aun más que algunos de los que ya han salido hayan logrado regresar. Es decir, muchas familias seguirán viviendo de la pensión del abuelo y muchos jóvenes pagarán sus impuestos en otros países. Y quizá acaben teniendo allí los hijos que este envejecido país tanto necesita.

Aunque las cifras de producción remonten, en la vida diaria nos seguiremos encontrando con que hay que pagar un 3% más de IVA que antes de la crisis. Que habrá menos médicos, menos jueces, menos policías y menos maestros, porque, aunque las cosas van bien según destaca Rajoy, solo se van a cubrir la mitad de las vacantes que se produzcan.Es decir, que aunque aumente el nivel de producción global, muchos tocarán a muy poco en este país del aumento de la desigualdad. Otros, esos de las ingentes cantidades de dinero en Suiza o Andorra que la Agencia Tributaria tan contenta está de haber encontrado, seguirán viendo crecer su fortuna.

Para algunos esta es una visión demagógica y catastrofista para otros. Pero es innegable que de esta crisis saldremos con diferencias sociales agrandadas.

En el 2017 recuperaremos, dice el FMI, el nivel de producción de antes de la crisis. Para recuperar el de igualdad y cohesión social falta mucho más. Porque primero tendrá que frenarse el crecimiento galopante de la desigualdad