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sábado, 23 de enero de 2016

LA JUGADA DE RAJOY

Brillantes analistas calificaron de jugada maestra el paso atrás dado ayer por Rajoy. Como no veo la brillantez, aunque sí la jugada, me ratifico en que nunca seré un brillante analista.

Sirvió, eso sí, para que quedasen totalmente oscurecidas otras dos noticias: la citación judicial al PP como investigado por borrar los ordenadores de Bárcenas y la dimisión del número tres de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, salpicado por la trama de comisiones por obras en la empresa pública Acuamed. Dos noticias que vuelven a relacionar muy directamente al partido que lidera Rajoy con la corrupción.

El candidato a la presidencia del Gobierno, que nos recuerda constantamente que es el ganador de las elecciones _aunque se dejase en el camino un tercio de los votos_ admitió su fracaso al decirle al Rey que no estaba en condiciones de lograr la investidura. Un mes después de pasar por la urnas no ha sido capaz de ganar adeptos a su causa. No solo es que el PSOE haya reiterado su negativa a ese pacto. Tan siquiera ha conseguido una aproximación a Ciudadanos, el partido más próximo a sus posiciones ideológicas.

Al no presentarse a la investidura, logra que no empiecen a contar aun los dos meses de plazo para celebrar nuevas elecciones. Es decir, amplía el período de interinidad. Quien subraya todos los días la importancia clave de la estabilidad, mantiene a su país en la inestabilidad con tal de ganar tiempo. Quien subraya el peligro de la deriva catalana, mantiene un Gobierno en interinidad mientras el que preside Puigdemont inicia su camino. Quien subraya la importancia de cumplir con Europa, mantiene la interinidad y retrasa con ello la corrección de los Presupuestos para el 2016 que Europa le ha dicho, más o menos, que no se cree.

Puede que sea una jugada maestra del candidato Mariano Rajoy. Uno, como está lejos de ser un brillante analista, solo ve una jugada que no beneficia en nada al conjunto de los ciudadanos a los que el candidato Rajoy dice servir y defender.

jueves, 18 de junio de 2015

EL FMI ME TIENE EN ESTADO DE ASOMBRO PERMANENTE

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  17 de junio  del 2015)

Buenos días, Isidoro. Últimamente no salgo de mi asombro. Se ha convertido en una especie de estado permanente, provocado por las noticias de cada día. 

No eran suficientes todas las sorpresas que nos han deparado las elecciones del 24 de mayo, con el abandono de personajes que parecían incombustibles, las propuestas de pactos a todas las bandas posibles por quienes hasta el minuto anterior habían considerado que eso de pactar era cosa de perdedores y la llegada a los cargos de personajes nuevos cargados de gestos y algunos con sonoras meteduras de pata en la mochila.

Por si no bastaba todo eso, hasta el Fondo Monetario Internacional me hace abrir la boca dos palmos cuando reconoce que la brecha entre ricos y pobres está en su nivel más alto en décadas, no en el Tercer Mundo, sino especialmente en los llamados países ricos.

Y no solo eso, sino que afirma también que si la riqueza de los más ricos aumenta un 1%, el producto interior bruto no solo no crecerá sino que disminuirá un poco. Sin embargo, si aumenta el nivel de renta del 20% de la población que menos tiene, habrá crecimiento. Es decir, blanco y en botella. Hay que empezar a cambiar ese creciente desequilibrio. Decir eso hasta ahora era considerado de izquierdosos y revolucionarios. 

Ahora que lo dice el FMI habría que esperar que se lo tomasen en serio los que deciden.

No se queda ahí el Fondo Monetario Internacional. Asegura también que el hecho de que haya reglas más flexibles para contratar y despedir, salarios mínimos más bajos y sindicatos menos poderosos se asocia a mayores desigualdades.

Pero si semejantes afirmaciones te parecen poco motivo de asombro, solo tienes que recordar que la misma entidad que presenta un informe tan contundente, hace muy pocos días recomendaba a España abaratar y facilitar más el despido, subir el IVA e implantar copagos en sanidad y educación.

Si los que menos poseen tienen que pagar productos más caros por la subida del IVA y pagar más también por la sanidad y la educación, el resultado es que serán aun un poco más pobres. 

Es decir, que si España sigue las recomendaciones del FMI se agrandará más aún la brecha de la desigualdad que el mismo FMI denunciaba que ha crecido mucho en los últimos tiempos.

Sostener una cosa y la otra llevaría a la absurda conclusión de que el FMI quiere que aumente la desigualdad, al menos en España. Que haya ricos más ricos y pobres más pobres.

Así que sigo en estado de asombro permanente.

miércoles, 25 de febrero de 2015

SORPRESA: LA UNIVERSIDAD TIENE PROBLEMAS

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  25 de febrero del 2015)


Aun no me he respuesto de la sorpresa. Resulta que el sistema universitario español es insostenible. Y eso lo ha descubierto ahora el Ministerio de Educación. De ecuación imposible tachó, como recordarás, la secretaria de Estado de este ministerio, Monserrat Gomendio, la situación de nuestras universidades.

Me vino a la memoria la película Casablanca. En concreto, aquella secuencia en la que el corrupto pero entrañable jefe de la policía, ordena el cierre del café de Rick y cuando éste, es decir Humphrey Bogart, le pide explicaciones, afirma impetérrito: “¡Qué escándalo! Acabo de descubrir que en este local se juega!”.

Tenemos un problema en la Universidad. ¡Qué sorpresa! Debe de ser que la voz de los rectores pidiendo más recursos y planteando la situación en la que se encuentra el más alto nivel de la educación no llega con nitidez al ministerio. Ni las quejas por los recortes de becas o de proyectos de investigación, ni las críticas por las titulaciones duplicadas o con un número mínimo de alumnos o las viejas acusaciones de endogamia.

Tantas voces durante tanto tiempo han tenido que llegar por fuerza al ministerio, por muy gruesos que sean los cristales de sus ventanas. Así que tendremos que concluir que se trata de una puesta en escena, como la del policía francés de Casablanca, que finge su sorpresa mientras coge un sobre con sus ganancias en el juego que aseguraba desconocer.

Y como puesta en escena es eficaz. Al menos consigue que quienes escucharon semejantes afirmaciones aguzasen el oído para escuchar que venía a continuación. Por comprobar si a tan sorprendente postulado seguían las alternativas para evitar que nuestra universidad se hunda en la bancarrota. Y algún plan para tratar de llegar alguna vez a algún acuerdo para que la educación en este país deje de ser un continuo tejer y destejer, en función de quién esté en el Gobierno.