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martes, 31 de enero de 2017

CAMPEONES DE LA DESIGUALDAD Y EL PRECARIADO

Hasta el FMI se ve en la obligación de avisar. España es el tercer país de la Unión Europea donde los ricos acaparan una porción más grande de los ingresos. “Como resultado de la crisis, los indicadores sociales se han deteriorado con fuerza en España”, señala el informe anual que elabora el Fondo sobre la economía española, del que da cuenta El País.

La economía española crece, se recupera el empleo, pero la disminución del paro no consigue frenar el aumento de la desigualdad. Y parece difícil que vaya a lograrlo cuando a jóvenes con título superior y dominio de algún idioma se les ofrecen retribuciones de 10.000 o 12.000 euros brutos al año. No les dan para vivir, ni para independizarse y mucho menos para pensar en tener hijos. Con esta perspectiva, seguirá engordando el círculo vicioso del envejecimiento y la caída de la población.

El crecimiento líder en Europa del que presume el Gobierno no es capaz de frenar la desigualdad ni el empobrecimiento galopante de los que se van quedando al margen, sufren los desahucios que no se frenan _así lo contaba ayer La Voz de Galicia_, el paro de larga duración o tienen que recurrir a los bancos de alimentos para poder comer algo todos los días.

Por si fuera poco, se ha acabado la etapa de contención de precios facilitada por la caída de los del petróleo. Se dispara la inflación, con lo que los escasos ingresos del precariado y las magras pensiones de millones de jubilados se quedarán aun más cortos.

Y seguirá extendiéndose la espiral de la desigualdad, mientras los que gobiernan presumen de crecimiento y los que aspiran a lograr el poder continúan enredados en sus luchas intestinas.

jueves, 23 de abril de 2015

¿SALDREMOS EN DOS AÑOS DE LA CRISIS? ¿QUIÉNES?

(Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  22 de abril  del 2015)


A España le faltan dos años para salir del todo del agujero de la crisis. Lo dice en sus previsiones el Fondo Monetario Internacional, que sigue siendo una autoridad en estas cosas, aunque en otras ocasiones su nivel de acierto no haya sido muy elevado. Augura el FMI que en el 2017 el producto interior bruto alcanzará el nivel que tenía diez años antes. Ojalá.

 España saldrá. Con más lentitud que otros países vecinos, pero saldrá. ¿Y los españoles? Me temo que hay que responder a la gallega: depende.

Unos cuantos millones tardarán mucho más en salir. En primer lugar, los que  dentro de dos años aun seguirán sin trabajo. Porque el paro, aunque bajará, seguirá estando en torno al 20%, según las previsiones del Gobierno. Eso significa que habrá muchas casas en las que aun no entrará un sueldo y que habrán agotado todo tipo de subsidios de desempleo y de ayudas. Y como el desempleo seguirá siendo alto, es muy dudoso de que se frene de forma significativa la salida de jóvenes que buscan fuera la oportunidad que aquí no encuentran. Y aun más que algunos de los que ya han salido hayan logrado regresar. Es decir, muchas familias seguirán viviendo de la pensión del abuelo y muchos jóvenes pagarán sus impuestos en otros países. Y quizá acaben teniendo allí los hijos que este envejecido país tanto necesita.

Aunque las cifras de producción remonten, en la vida diaria nos seguiremos encontrando con que hay que pagar un 3% más de IVA que antes de la crisis. Que habrá menos médicos, menos jueces, menos policías y menos maestros, porque, aunque las cosas van bien según destaca Rajoy, solo se van a cubrir la mitad de las vacantes que se produzcan.Es decir, que aunque aumente el nivel de producción global, muchos tocarán a muy poco en este país del aumento de la desigualdad. Otros, esos de las ingentes cantidades de dinero en Suiza o Andorra que la Agencia Tributaria tan contenta está de haber encontrado, seguirán viendo crecer su fortuna.

Para algunos esta es una visión demagógica y catastrofista para otros. Pero es innegable que de esta crisis saldremos con diferencias sociales agrandadas.

En el 2017 recuperaremos, dice el FMI, el nivel de producción de antes de la crisis. Para recuperar el de igualdad y cohesión social falta mucho más. Porque primero tendrá que frenarse el crecimiento galopante de la desigualdad