miércoles, 16 de diciembre de 2015

EL EMPLEO PRECARIO NO ES SOLUCIÓN

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 16 de diciembre del 2015)

El paro sigue siendo la principal preocupación de los ciudadanos que van a votar el domingo. En consecuencia, la creación de empleo es el más importante objetivo que se trazan los candidatos. Empezando por el del PP. Mariano Rajoy afirma un día sí y otro también que en la próxima legislatura pretende llegar a los 20 millones de personas trabajando. Subraya que en la etapa anterior a su llegada al Gobierno se destruían 1.500 empleos al día y ahora se crean 1.400 cada 24 horas.

Es un gran objetivo y, si lo dice el presidente, que siempre asegura que es un hombre serio, será posible e incluso probable alcanzarlo.

Claro que también es posible, e incluso probable, que ni aun así se resuelvan nuestros problemas, si los nuevos puestos de trabajo siguen siendo temporales en tan alto porcentaje como hasta ahora, o a tiempo parcial, y escasamente retribuidos.

Entre las numerosas cifras que baraja en sus actos de campaña el presidente, no suele estar la que refleja que, pese a que el empleo crece, no pasa lo mismo con la cifra de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Y cuando un desabrido Pedro Sánchez le recordó en el bronco debate del lunes que en sus cuatro años de gobierno redujo a la mitad el contenido de la hucha de las pensiones que había engordado sensiblemente en los cuatro años anteriores, la única respuesta del presidente fue que debería de haberla dotado mejor el denostado Gobierno de Zapatero.

Nada sobre la posibilidad de que las cotizaciones de los nuevos trabajadores permitan no acabar de vaciar la ya escuálida hucha.

Con empleo precario y bajos sueldos, todas las demás propuestas se caen como un castillo de naipes.

Quedan tres días de campaña. Poco tiempo ya para decidir el voto sobre el que tantos ciudadanos tienen todavía muchas dudas, según las encuestas. La credibilidad de las propuestas de cada opción deberían ser el factor más importante a la hora de tomar esa decisión. Ya lo sabe, busque, compare y... vote. 

Si no votas, luego no te quejes. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

DÍA CONTRA LA CORRUPCIÓN, OPORTUNIDAD PERDIDA

¿Será casualidad que el Día Internacional contra la corrupción, que se celebra hoy, caiga en plena campaña electoral?¿O quizá Mariano Rajoy, al fijar la fecha de las elecciones, no pensó exclusivamente en alargar lo más posible los plazos, a la espera de que la mejora de la economía aumentase sus posibilidades de seguir en la Moncloa?

Lástima que ni el PP ni los demás partidos hayan reparado en la fecha. Sería un día adecuado para celebrar debates sobre esa lacra, que nos cuesta al año entre 40.000 y 50.000 millones del dinero de todos, según diferentes estudios. Serviría para dedicar a ese fenómeno un poco más de atención que la que se le dedicó en el debate a cuatro voces del pasado lunes.

El argumentario de los populares centra el foco en que los corruptos ya no están en el partido, quizá para dejar en la oscuridad las numerosas investigaciones en marcha.

Los socialistas aseguran que ya han asumido responsabilidades políticas.

En Ciudadanos presumen de haber logrado la retirada de Chaves y Griñán y Podemos sigue obviando sus pequeños problemas en esta materia, mientras insta a los electores a que, cuando vayan a votar, no olviden la larga lista de casos de corrupción.

Sabe a medicina escasa para enfermedad tan grave.

Es cierto que los programas electorales incluyen amplios y detallados apartados dedicados a la lucha contra la corrupción. Pero ya se sabe lo que pasa con los programas: se incumplen, se echa la culpa a la herencia recibida y se reciclan para la siguiente legislatura, prometiendo que, esta vez sí, se cumplirán.

Escasa esperanza pueden despertar, a menos que el próximo Gobierno asuma el reto de <considerar los programas electorales como un compromiso vinculante con los ciudadanos, de los cuales habrá que rendir cuentas>, como recoge el del PSOE.

Quizá por eso las encuestas señalan que hay todavía un 40% de ciudadanos que aun no sabe a quién votar.

Quizá estén esperando a que los convenzan con compromisos muy concretos para recuperar esos 40 y pico mil millones que se escurren por las alcantarillas de la corrupción. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

AL MENOS QUE DESGRAVE

Artículo publicado en la revista MAMI, de difusión gratuita en la ciudad de A Coruña en su versión impresa. Para acceder a su versión digital pulsa aquí. Para ver el enlace al artículo pulsa aquí:

Figurará en los libros de historia como uno de los hechos más destacados del siglo XXI. Me refiero a la invasión de los abuelos.

Se ha producido ya, aunque no nos hayamos dado cuenta. Están por todas partes: en los parques, detrás de los columpios; por la calle, empujando carritos de bebé; a la puerta del cole, entregando o recogiendo niños; en el súper, arañando minutos para hacer, con nieto o nietos adosados, la compra propia o ayudando _incluso supliendo_ a los hijos en la suya; en los consultorios pediátricos, en los espectáculos infantiles y hasta en las fiestas de cumpleaños (otro de los fenómenos de este nuevo siglo aun poco estudiados) que se han multiplicado hasta el infinito.

Los abuelos son altamente rentables para el Estado, aunque Montoro _que lo sabe, como lo demuestra su aviesa sonrisa_ no quiera reconocerlo, para no desequilibrar esas cuentas que presenta y que algunos comparan con las de la lechera del cuento.

Su labor de retaguardia permite que continúen esos horarios laborales crecientes y absurdos sin que revienten las costuras sociales, garantiza la subsistencia de tantas parejas en paro o con empleos precarios, ejerce de colchón en cuando el calendario escolar entra en colisión con el calendario laboral y contribuye a reducir el estrés en millones de padres jóvenes, aunque sea a costa del propio, con la ventaja de que los abuelos suelen estar más acostumbrados a resistir.

¿Qué pasaría si de repente desapareciesen los abuelos de la vida diaria? ¿Cuál sería el impacto en el PIB? Eso no lo han calculado aun, que sepamos, los economistas que miden todos los ingredientes de la enorme ensalada que es la economía de un país. Ni lo tienen en cuenta De Guindos ni Rajoy cuando presumen de crecimiento y de subir las pensiones mientras despachan a los abuelos jubilados _que los hay que consiguen el milagro de ejercer de abuelos mientras están aun en activo en sus trabajos_ con el escuálido 0,25% de aumento. Ni Montoro, a la hora de recaudar: Ni los que decidieron obligar a los pensionistas al copago farmacéutico, alegando que son los principales consumidores de medicinas (¿cómo no van a consumir antiinflamatorios para el lumbago con el levantamiento continuado de niño o convertirse en adictos al paracetamol tras largas horas de combate con los infantes?).


Si no tienen en cuenta su fundamental aportación a la economía nacional más que a la hora de la propinilla que constituyen los viajes del Inserso, al menos Montoro podría tener un detalle y que la condición de abuelo cuidador desgrave en la declaración de la renta.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LOS REFUGIADOS YA NO SON UNA PRIORIDAD



Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 2 de diciembre del 2015)

El 2 de septiembre, hace hoy exactamente tres meses, Europa se conmovía por la aparición del cadáver de un niño de tres años en una playa turca. Se llamaba Aylan y era kurdo. Era uno de los miles de refugiados que huían de las bombas y trataban de llegar a la Unión Europea.

¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Hemos avanzado en la solución del problema? No. Nos hemos acostumbrado. En octubre murieron 90 niños que trataban de cruzar el Mediterráneo. Cinco de ellos eran bebés de menos de dos años. En Siria seis millones de niños están en situación que Unicef describe como extrema, sumidos en la pobreza, desplazados forzosos o en estado de sitio.

La mayor oleada de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial ha perdido posiciones en la escala europea de prioridades. Ahora lo urgente es reforzar la seguridad. Mientras apenas se ha puesto sobre la mesa una pequeña parte de los fondos prometidos para afrontar la crisis de los refugiados, se ofrecen tres mil millones de euros a Turquía para que actúe de dique de contención y frene el paso hacia el norte de Europa de los que tratan de reconstruir sus vidas lejos de las bombas y el caos que reina en sus países.

La Europa que hace poco más de medio siglo movía millones de refugiados exige orden a quienes huyen del caos y quiere organizar con calma la integración en su seno de un número aun por decidir. Aunque mientras tanto, los solicitantes de asilo se agolpen en las fronteras, a la intemperie bajo la lluvia.

Hay que extremar los filtros. Lo urgente parece que es ahora tomar medidas para frenar el éxodo. Es decir, para actuar sobre las consecuencias del caos que reina en Siria, Afganistán o Irak. Es más fácil eso que tratar de afrontar las raíces del problema y destinar recursos y esfuerzo a la complicada tarea de pacificar esa atribulada región para que la gente no tenga que huir.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

RAJOY NO NOS TOMA MUY EN SERIO

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 25 de noviembre del 2015)

Dice Mariano Rajoy ahora que para gobernar no vale gente que llegue a aprender, que hace falta experiencia.

Pues menos mal que no pensaban lo mismo quienes lo eligieron e él en 1983 para presidir la Diputación de Pontevedra con 28 años y muy poca experiencia. O para ser vicepresidente de la Xunta de Galicia con 31. Sustituyó entonces a Xosé Luis Barreiro, quien había sido nombrado conselleiro de la Presidencia cuando tenía 33. Tampoco iba sobrado de experiencia Barreiro en esas fechas, pero fue capaz de diseñar la estructura de la Xunta recién estrenada, poner en marcha el complejo de San Caetano para albergarla y poner en marcha también la Compañía de Radio y Televisión de Galicia.

Barreiro sería después vicepresidente de la Xunta con Fernando González Laxe, que llegó a ese cargo con 35 años. Otro inexperto era Felipe González cuando lo eligieron secretario general del PSOE con 32 y fue presidente del Gobierno con 40. Y José María Aznar, el que nombraría sucesor a Rajoy, llegó a la Moncloa con 43.

Pero parece ser que a Mariano Rajoy no le gustan ahora los jóvenes inexpertos para gobernar. Los malpensados dicen que es por la juventud de Sánchez, Iglesias o Rivera, sus principales rivales.

Pero y prefiero creer que una personalidad tan destacada como nuestro presidente tendrá argumentos más profundos, cuando asegura que para una labor tan importante hace falta trayectoria.

Estoy deseando conocer esa argumentación. Porque, si lo que importa es la trayectoria, tiene aun cerca a Rodrigo Rato, su antiguo compañero de vicepresidencia del Gobierno y luego director del FMI y presidente de Bankia. Hoy su pensión vitalicia de 80.000 euros anuales del Fondo Monetario está embargada por el juez y él, investigado por delitos fiscales, blanqueo y corrupción.

No muy lejos tiene a otro de historial muy destacado: Jordi Pujol, factotum en Cataluña durante décadas, valedor de Gobiernos de Madrid, y cabeza de una numerosa familia también presuntamente corrupta.

Y qué decir de la larga y destacada trayectoria de Luis Bárcenas, destinatario de mensajes de ánimo por parte de Mariano Rajoy.

Un líder político de tan alto nivel y que presume de serio debería tomar a los ciudadanos que le escuchan un poco más en serio.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

VIOLENCIA MACHISTA: EL SILENCIO ES ENCUBRIMIENTO

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 18 de noviembre del 2015)

La violencia machista se ha quedado de nuevo en un segundo plano en los medios de comunicación, como si fuera una cuestión menor.

Quizá el problema es que estamos demasiado acostumbrados. Que ya no nos impresiona que hayan muerto 48 mujeres en lo que va de año. O más de 80, si no nos ceñimos a las estadísticas oficiales, que solo cuentan a las que mueren a manos de sus parejas o ex parejas y dejan fuera, por ejemplo, a una de las dos jóvenes presuntamente asesinadas por Sergio Morate, simplemente por haber acompañado a su amiga, temerosa de encontrarse con él.

En los últimos 20 años han muerto cerca de 1.400 mujeres, se presentaron más de un millón de denuncias e incontables agresiones quedaron en la sombra, según las organizaciones que convocaron la manifestación que movilizó a decenas de miles de personas el pasado día 7 (Así lo contaba el diario 20 minutos).

Más datos espeluznantes: seis de cada diez víctimas mantenían una relación con sus asesinos y ocho de cada diez no habían presentado denuncia previa.

Hay razones más que suficientes para que esta lacra sea considerada asunto de Estado, como se pidió en la manifestación de hace once días o para firmar un pacto de Estado, como propuso la presidenta andaluza, Susana Díaz (Así recogía El País su propuesta)

Es, ciertamente, una cuestión de Estado, que exige medidas de todo tipo, empezando por el cese de los recortes en los escasos recursos destinados a la lucha contra este tipo de violencia. Y por la educación de los hombres y de las propias mujeres, como señalaba ayer en La Voz de Galicia Pilar Fernández, fiscal especialista en violencia contra la mujer (puedes leer la entrevista completa aquí).
Porque uno de los problemas fundamentales, como apuntaba también la fiscal, es que muchos maltratadores encarcelados no se sienten agresores. Y eso, denunciaba, es <porque nunca hubo un reproche social previo>.

Urge avanzar de inmediato en ese reproche social. No es probable que tantas muertes se hayan producido sin que nadie en el entorno de las víctimas se hubiese percatado de nada anormal. Aunque las maltratadas callen, disimulen, pidan comprensión para el agresor o hasta retiren la denuncia, los familiares, los vecinos, los allegados, las personas del entorno de la víctima que sepan algo no deben dar pasos atrás ni escudarse en que son problemas de pareja. En estos casos el silencio no es discreción, sino cobardía y encubrimiento. 











miércoles, 11 de noviembre de 2015

VUELVEN LAS MURALLAS

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 11 de noviembre del 2015)

Cuando se cumplen 26 años de la caída del muro de Berlín y parecía que las murallas y las fronteras empezaban a ser cosa del pasado, sorprenden tantos intentos de levantar nuevos muros.

En Cataluña, los de Junts pel Sí dicen no a una España que aseguran que les roba y pretenden levantar un muro que los separe del país con el que comparten vida e historia desde hace siglos.

En Gran Bretaña, el primer ministro amenaza con que el canal de La Mancha vuelva a ser la muralla que los separe de Europa, si la Unión Europea insiste en seguir eliminando muros entre los países que la integran.

La España que no quiere fronteras que la aparten de Cataluña levanta muros coronados de cuchillas que separen a Ceuta y Melilla de los miles de africanos que quieren convertir esas ciudades en puerta de entrada para buscar en Europa el trabajo y el pan que no encuentran en sus pueblos.

En Siria, Irak o Afganistán son los muros de las casas los que caen bajo las bombas y obligan a huir a miles de familias que solo pretendían vivir en paz.

En Hungría han levantado vallas de cuatro metros para impedir que los que huyen de las bombas se queden a vivir con ellos o simplemente crucen su país hacia Alemania.

Cuando las masas de refugiados buscan nuevos lugares por los que avanzar las amenazas de levantar muros llegan de países tan civilizados y europeos como Austria o Eslovenia.

En un mundo globalizado hay quienes pretenden levantar fronteras para proteger sus pequeños intereses.

Algunos creíamos que las fronteras y las murallas estaban llamadas a ser vestigios del pasado solo válidos como atractivo turístico. Seguro que tienen razón los que nos llaman ingenuos.