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miércoles, 1 de junio de 2016

EL ACCIDENTE DE ANGROIS NO PUEDE QUEDAR EN VÍA MUERTA

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el  1 de junio del 2016)

Creo que somos muchos los que hemos recibido con alivio la decisión de la Audiencia provincial de A Coruña de reabrir la instrucción judicial del accidente de Angrois, aunque solo sea para analizar la evaluación del riesgo en la curva fatídica.

Es que también somos muchos los que nos basábamos simplemente en el sentido común para estimar que la seguridad de un tren de sofisticada tecnología, lanzado a más de 200 kilómetros por hora y con centenares de pasajeros a bordo no debería recaer única y exclusivamente sobre el maquinista, cuando una distracción de pocos segundos puede tener, y tuvo de hecho, consecuencias fatales.

Es cierto que es un problema de una enorme complejidad técnica, aunque muchos técnicos han manifestado con claridad la existencia de numerosas deficiencias.

Es cierto que también presenta una gran complejidad jurídica, porque una cosa es la convicción moral sobre las responsabilidades del accidente y otra muy distinta que esas responsabilidades estén tipificadas con la precisión necesaria en las leyes, especialmente cuando se maneja tecnología innovadora y de muy reciente implantación.

Es cierto asimismo que en torno a la alta velocidad ferroviaria española se mueven muchos y muy legítimos intereses y que está en juego la imagen de España como país avanzado y de referencia en esta materia.

Pero no es menos cierto que la seguridad de los miles de viajeros que circulan en esos trenes tiene que ser la prioridad absoluta. Y que un accidente con 80 muertos y más de 140 heridos exige una investigación exhaustiva, que no deje cabos sueltos ni atienda a factores externos a la propia investigación, sean económicos, políticos o de cualquier otra índole.

Lo exigen tantas vidas truncadas. Lo merecen todos aquellos que aconsejaron a las víctimas que hiciesen el viaje en un tren rápido, cómodo y sobre todo seguro. Aquellos que les animaron a dejar el coche en la estación para evitar la inseguridad de la carretera. Y lo hicieron convencidos de que en la puesta en marcha de un proyecto de semejante envergadura y que significaba un espectacular avance en las comunicaciones de Galicia no se dejaría ningún cabo sin atar concienzudamente.

Que una investigación de tan gran trascendencia descarrilase o quedase definitivamente en vía muerta, sería intolerable. Para las víctimas de ese accidente y para los miles de personas que se suben cada día a un tren de alta velocidad.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

QUE NO CAIGAN ENTRE LOBOS QUIENES HUYEN DE ENTRE LADRONES

Comentario difundido en el programa <Voces de Galicia>, que dirige Isidoro Valerio en Radio Voz, el 16 de septiembre del 2015)


TEXTO CON LOS VERSOS EN GALLEGO

Un 15 de septiembre nació en Celanova Manuel Curros Enríquez. Ayer se cumplieron, pues, 164 años. Sin embargo, al leer sus versos, no parece que haya pasado más de siglo y medio. Precisamente ayer, se cerraban fronteras en Europa con alambres de espino a los refugiados que llegan de Siria, de Irak o de Afganístán. Hace más de siglo y medio, Curros escribía: <O fillo no Norte, frío, disputa ó de Oriente, inquieto, da fronteira o señorío>. Y también: <Xentes de todas as razas míranse con ollo airado, búscanse uns os outros e alzan no aire o puño pechado>.

Cuando quienes pasan por civilizados europeos cierran con concertinas el paso a quienes huyen de la guerra, resuenan en la memoria otros versos del poeta de Celanova: <Facede que os emigrantes que aquí chegan en procura do que lles nega a man dura dos seus duros gobernantes, topen bó consello en nós, caridá, agarimo, acoubo, ¡pra que non caia entre lobos quen fuxen de entre ladrós!>.

Curros, de tierra de emigrantes y que murió en La Habana, conocía muy bien el drama de tener que dejar el hogar para marchar a un lugar desconocido: <¿Qué lle ofrecedes na nativa terra ese que a cruzar vai mares de fel? ¿Resinación? _con ela non se come_ ¿Fe? ¡Non lle basta a fe! ¡Correde o velo que a Xusticia encubre! Daille traballo, libertá, saber...>

Habrán pasado 164 años, pero parece que seguimos tropezando en la misma piedra de la intolerancia y la insolidaridad.


Y, por cierto, suspirando por similares vías de progreso. Como sabes, Isidoro, hay un bello poema de Curros titulado <Na chegada a Ourense da primeira locomotora>. No está de más recordar algunos versos cuando en Ourense siguen esperando la llegada del AVE: Detrás de aquella locomotora, decía el poeta, <ven a fartura, ¡a luz i o progreso!>. Ayer se cumplieron 164 años del nacimiento de Curros. Algunos de sus versos podrían haber sido escritos ayer mismo.


TEXTO CON LOS VERSOS TRADUCIDOS AL CASTELLANO

Un 15 de septiembre nació en Celanova Manuel Curros Enríquez. Ayer se cumplieron, pues, 164 años. Sin embargo, al leer sus versos, no parece que haya pasado más de siglo y medio. Precisamente ayer, se cerraban fronteras en Europa con alambres de espino a los refugiados que llegan de Siria, de Irak o de Afganístán. Hace más de siglo y medio, Curros escribía: <El hijo del Norte, frío, disputa al de Oriente, inquieto, de la frontera el señorío>. Y también: <Gentes de todas las razas se miran con ojo airado, se buscan unos a otros y alzan al aire el puño cerrado>.

Cuando quienes pasan por civilizados europeos cierran con concertinas el paso a quienes huyen de la guerra, resuenan en la memoria otros versos del poeta de Celanova: <Haced que los emigrantes que aquí llegan en busca de lo que les niega la mano dura de sus duros gobernantes, encuentren buen consejo en nosotros, caridad, cariño, acogida, ¡para que no caigan entre lobos quienes huyen de entre ladrones>.

Curros, de tierra de emigrantes y que murió en La Habana, conocía muy bien el drama de tener que dejar el hogar para marchar a un lugar desconocido: <¿Qué le ofreceis en la tierra natal a ese que a cruzar va mares de hiel? ¿Resignación? _con ella no se come.  ¿Fe? ¡Non le basta la fe! ¡Corred el velo que la Justicia encubre! Dadle trabajo, libertad, saber....>

Habrán pasado 164 años, pero parece que seguimos tropezando en la misma piedra de la intolerancia y la insolidaridad.

Y, por cierto, suspirando por similares vías de progreso. Como sabes, Isidoro, hay un bello poema de Curros titulado <En la llegada a Ourense de la primera locomotora>. No está de más recordar algunos versos cuando en Ourense siguen esperando la llegada del AVE: Detrás de aquella locomotora, decía el poeta, <viene la abundancia, ¡la luz y el progreso!>.

Ayer se cumplieron 164 años del nacimiento de Curros. Algunos de sus versos podrían haber sido escritos ayer mismo.